Sí, así es, tú decides lo que vales. Déjame que te lo explique…

 

Imagina la imagen de una tortilla de patatas en las redes sociales.

 

A quien le guste la tortilla de patatas le dará “me gusta”.

 

Habrá quien le recuerde a buenos momentos con amigos o la familia y le dará “me encanta”.

 

Y luego, puede que algunas personas no soporten el sabor o prefieran un revuelto y darán “no me gusta”

 

Déjame hacerte una pregunta, ¿cada una de estas personas está calificando a la foto por la calidad de la patata, o por el tipo de huevo, o por la temperatura a la que se ha hecho…? ¿o lo están haciendo en función de preferencias personales?

 

Imagina que la patata se sintiese mal por esos “no me gusta” y pensase que debe cambiar, ser más blanca, o ser más blanda, o más pequeña, o más grande, o más gruesa……….  da igual, lo importante es gustar a todos… ¿crees que lo conseguirá? ¿crees que al que no le gusta la tortilla de patatas le daría “me gusta” si la patata cambia?

 

Esto es lo que ocurre en la vida. Basamos nuetro valor en las opiniones de otros, nos sentimos mal si no gustamos al jefe, si no caemos bien a todos los compañeros, si no recibimos “me gusta” de nuestro entorno más cercano… y más lejano… incluso de desconocidos cuando estamos en redes sociales.

 

Pero esto no es real.

 

No es que no sea adecuado, correcto, bueno para ti… que también.

 

Sino que no es real.

 

La realidad es que cada uno de nosotros percibimos el mundo que nos rodea, y a uno mismos, filtrado por nuestro mapa mental, es decir, nuestro gustos, necesidades, prioridades, creencias, valores marcan nuestra manera de percibir cada situación… por eso, nuestra forma de ver el mundo no es la verdad absoluta, es solo una forma más.

 

Pues bien, esta manera tan particular de  mirar el mundo genera en nosotros emociones y conductas que nos llevan a determinados resultados.

 

Si tu percepción le da más importancia a la opinión ajena que a la propia, te sentirás mal si no consigues la valoración de todos. Si tu percepción es realista, y sabe que no pasa nada si no te valora todo el mundo como querrías, que es normal, que nos pasa a todos, y que aún así se pueden mantener relaciones saludables… entonces te sentirás seren@ y bien contigo mism@ tanto si gustas como si no.

 

Por lo que, sí, tú decides lo que vales.

 

Tú decides trabajar en tu mapa mental para que sea realista y te lleve a mejores emociones y conductas. O dejarlo sin control y que te haga caer en estas trampas de valoración falsa.

 

Por eso, si quieres otros resultados, otras emociones, otras conductas… tienes que aprender a mirar el mundo desde otros ángulos. Y esto solo se consigue trabajando en tu propio mapa mental.

 

En ETIE este trabajo lo realizamos en la escuela LiderAMás cada mes. Es un proceso de aprendizaje en el que desarrollas las habilidades necesarias para auto gestionarte a nivel mental, emocional y conductual; así como, a nivel social. Y desde ahí, conseguir nuevos resultados laborales y presonales que te aporten mayor bienestar.

 

¿Quieres la capacidad de generar oportunidades nuevas para ti? Ya puedes inscribirte!  etie.es/lideramas

 

Porque, sí, tú decides lo que vales. 😉