PENSAMIENTO LATERAL PARA RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS

PENSAMIENTO LATERAL PARA RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS

El pensamiento lateral es un tipo de pensamiento que se utiliza para la resolución de problemas de forma indirecta y con un enfoque creativo. Permite encontrar soluciones en aquellas situaciones en las que el pensamiento lógico no resuelve la situación. ¿Cómo se aplica este pensamiento en inteligencia emocional?

Cuando nos enfrentamos a un problema el pensamiento vertical nos lleva a encontrar soluciones que siguen un patrón y que son las más habituales. Sin embargo, muchas veces estos patrones no resuelven el problema y nos quedamos limitados por ellos sin encontrar otras posibles soluciones. El pensamiento lateral nos lleva a romper con el patrón rígido y a obtener otras ideas más innovadoras y creativas que nos llevan por vías distintas para solucionar problemas. El pensamiento lateral se pone en marcha cuando retamos al pensamiento para que salga de su camino habitual. Las herramientas que utiliza el pensamiento lateral son:

– Creatividad

– Pensamiento lógico

– Hacer las preguntas correctas

– Comprobar suposiciones

ORIGEN DEL PENSAMIENTO LATERAL

A finales de los años 60 y principios de los 70 Edward de Bono, psicólogo, escritor y médico de profesión, estudioso de los mecanismos de organización de la información y el funcionamiento de la mente humana, empezó a hablar de este término en dos de sus libros “The use of Lateral Thinking” y “Lateral Thinking”. Desde entonces no ha parado de investigar, desarrollar y escribir una teoría acerca de cómo funciona nuestra mente en su faceta creativa y cómo podemos incluirlo y practicarlo en nuestra vida.

De Bono describe el pensamiento lateral como un modo diferente de usar la mente a la manera tradicional, una actitud mental en la que para la resolución de problemas se introduce imaginación y creatividad al proceso.

RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS Y PENSAMIENTO LATERAL

Los conflictos entre dos personas o grupos de personas se dan cuando aparecen necesidades encontradas. Las personas implicadas en el conflicto suelen querer satisfacer su propia necesidad lo que les lleva a buscar una solución del tipo “ganar-perder”, uno podrá satisfacer su necesidad y el otro por lo tanto no la satisfará. Por ejemplo, dos niños que quieren sentarse en el mismo pupitre de un aula y entienden que la solución pasa por que uno de ellos lo consiga y el otro no. Sin embargo, si aplicamos el pensamiento lateral a este tipo de conflictos llevará a los niños a pensar soluciones creativas, imaginativas e innovadoras para resolverlo. Enfocándose la situación de esta manera se puede llegar a una solución del tipo “ganar-ganar” en la que ambos niños sientan satisfecha su necesidad.

El pensamiento lateral se puede utilizar en muchos ámbitos de la vida personal, social y profesional. En el caso del desarrollo de la inteligencia emocional, aprender a tener este tipo de pensamiento nos permite encontrar nuevas soluciones que nos saca de las emociones y conductas habituales y nos lleva al resultado deseado.

 

Irene Ruiz Alcaraz

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